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3 de octubre de 2010

República de Macedonia, y Albania. Día 23 (Parte 1)

Día 23:

Ohrid es una turística villa macedonia situada a orillas del gigantesco lago del mismo nombre. Probablemente sea el primer nombre que salte a la palestra si hablamos de turismo en el país. Los primeros asentamientos en el lugar datan del neolítico, lo que se explica debido a su estratégica ubicación como encrucijada de caminos y culturas, paso natural entre el este y el oeste. El Lago Ohrid (mitad macedonio, mitad albano) es el más profundo de los Balcanes con casi 300 metros, y uno de los más antiguos del mundo. Aparte, es una maravilla digna de presenciar, con aguas claras y rodeado de montañas de 2.000 metros.

Vistas sobre el Lago Ohrid

Parte nueva de Ohrid, desde el Castillo
Tenemos toda la mañana para disfrutar de un largo paseo por el amplio casco antiguo de la villa. Recorremos su puerto, y algunas de sus pequeñas playas. Remontando una empinada cuesta, subimos desde la iglesia del s.XII de Sveti Jovan at Kaneo, hasta uno de los mejores monumentos religiosos de todo el país: la iglesia de San Pantaleimon (originaria del s. V). No obstante, para obtener las mejores vistas sobre el lago y la propia ciudad, debemos caminar algo más, hasta llegar al Castillo del Tsar Samuil (s. X). Encaramados en lo alto de sus muros, tenemos una panorámica fabulosa del lugar, sin duda lo mejor de nuestro paso por la República de Macedonia.


La frontera con Albania está cerca, apenas 20 minutos en coche. Los trámites allí no son demasiado espesos: otros 20 minutos. La entrada al país nos resultó ciertamente espectacular: un cambio radical de paisaje, ahora salpicado de decenas de búnkeres de todos los tamaños. Desoladas, abandonadas y de aspecto un tanto apocalíptico, estas pequeñas pero inexpugnables construcciones son la prueba visible del pánico vivido durante décadas en este país. El dictador Enver Hoxha hizo de Albania el último resquicio del estalinismo, y a finales de los años 60 sembró el país con 700.000 búnkeres ante la paranoia de que serían atacados de forma inminente. Un búnker por cada cuatro albaneses.

Búnker, con el Lago Ohrid al fondo

Hay un interesante artículo en http://www.cabovolo.com/ donde hablan sobre el tema: "En 1968 la invasión de Checoslovaquia por parte de los soviéticos hizo temer a Hoxha que Albania fuera la siguiente, lo cuál hizo que el ritmo de construcción de bunkers se acelerara. Según cuentan algunas fuentes, el primer prototipo de estos bunkers había sido finalizado en los 50, durante su presentación Hoxha preguntó al ingeniero en jefe si estaba seguro que resistiría el ataque de un tanque, este respondió que estaba "muy seguro". Entonces Hoxha le pidió que permaneciera dentro de su creación mientras un tanque bombardeaba el bunker.

 

En algunos se podía incluso entrar
Lamentablemente para la población cuerda de Albania, el ingeniero salió ileso tras el ataque y se procedió a la producción en serie de su invento. Estos bunkers eran de hormigón armado, pero eran a su vez móviles, con la intención que fueran fáciles de colocar con un helicóptero o grúa en un agujero excavado previamente. Los había de varios tipos: bunkers de playa, para una ametralladora, instalaciones navales submarinas, bunkers subterráneos para servir de almacén. Los más comunes eran los que tenían forma de seta y podían albergar una ametralladora o una pequeña pieza de artillería de hasta 75mm.



La invasión inminente podía provenir de cualquier frente y de cualquier enemigo, además de los enemigos en el lado comunista había que añadir los enemigos "tradicionales" occidentales. Así que los bunkers proliferaron por todo el país sin una estrategia clara de defensa. Albania, pese a ser un país pobre, dedicó una cantidad inmensa de recursos a su construcción, se calcula que para la construcción del típico bunker seta eran necesarias cinco toneladas de hormigón, mientras las carreteras se encontraban en un estado lamentable, así como muchos otros servicios."

Realmente curioso, y un tanto siniestro... Estuvimos un buen rato presenciando aquellas montañas llenas de búnkeres, una estampa tan extraña como inédita. No volvimos a ver tantos juntos en todo nuestro paso por Albania, tan sólo algunos de forma aislada, ahora usados como granero, almacén, pajar...

continúa....

Despidiéndonos del embriagador Lago Ohrid, on the road to Albania

1 de octubre de 2010

República de Macedonia. Día 22

Día 22:
 
Clara con la Madre Teresa
Desayunando en el albergue, conocemos a una chica germano-croata que está viajando por la zona. Salimos con ella a dar una vuelta por Skopje. Es pronto, apenas las 9, y el día es lluvioso. Aunque el tiempo no se presta demasiado a ello, paseamos por la zona antigua de la ciudad. Interesante el antiguo bazar (aunque obviamente sin demasiada actividad a estas horas),la muralla de la fortaleza Kale, y las mezquitas que abundan por allí. En la línea del resto del país, la herencia otomana es muy visible. Más de 500 años de dominación turca dan para mucho, y los minaretes son un elemento más del paisaje macedonio.



Monasterio Sveti Jovan Bigorski
Posteriormente, y debido al gran interés mostrado por Clara (así se llama nuestra nueva amiga), nos acercamos a visitar la casa donde nació la Madre Teresa de Calcuta. Fue en 1910, en el seno de una familia albana católica. Por aquel entonces la ciudad aún se llamaba Üsküb, y formaba parte del Imperio Otomano. El mencionado edificio es ahora un museo con fotografías, escritos y objetos de la vida de la religiosa, además de tener una pequeña capilla en la parte superior. No tuvo demasiado interés, más allá de la anécdota.

En una librería compramos la Lonely Planet de los Balcanes, guía que nos será de una utilidad tremenda durante todo el viaje, y nos ahorrará muchísimo tiempo en búsqueda de información. Además, Clara nos acompañará en nuestra ruta hacia Albania, desde donde tratará de tomar un tren hacia Kosovo, aunque es en estos momentos cuando más cerca vamos a estar de la recién auto-proclamada nación.




Llegada a Ohrid
Nuestro próximo destino es Tetovo (usamos para ello la primera y anteúltima autovía del viaje), una ciudad con marcadísima influencia musulmana, que nos resulta de poco interés, aparte de alguna vistosa mezquita. El caos circulatorio en sus calles es considerable... Desde allí seguimos hacia el Parque Nacional de Mavrovo, por una carretera que serpentea entre montañas (pasamos cerca del Monte Korab, el más alto de la región con más de 2.700 m.) y frondosos bosques. Se nos ha pasado un poco la hora de comer, son alrededor de las 16.00 h, así que paramos por allí. El día sigue muy nublado, desafortunadamente. El Lago Mavrovo nos acompaña durante gran parte del trayecto, y después el río Vardar. Hacemos un obligado stop en el monasterio Sveti Jovan Bigorski (San Juan Bautista), construido en 1.020 en un enclave tan abrupto como aislado de la civilización.

Una intensa lluvia nos recibe en las inmediaciones de Ohrid, la villa más turística (e interesante, posiblemente) de Macedonia. Entre su laberinto de callejuelas empedradas pasamos un buen rato hasta encontrar el Art Hostel, un magnífico alojamiento por un precio que ronda los 7 €. Ya es de noche cuando salimos nuevamente a la calle, así que será mañana cuando exploremos el lugar. Dedicamos las últimas energías del día a probar algo de comida local, al mismo tiempo que atiendo al Real Madrid - Osasuna (qué buenas maneras apunta el Özil este...). Poco después tengo el privilegio de presenciar el último cuarto de las semifinales del Mundial de basket, Turquía-Serbia... buf!, menudo final... impresionante. Me alegro de la victoria turca, ¡y no sólo por estar en Macedonia!.

Iglesia de  San Panteleimon , con el Lago Ohrid detrás



29 de septiembre de 2010

República de Macedonia. Día 21

Día 21:

Es viernes, 10 de Septiembre. Mi despertar ha sido abrupto. Me he golpeado la cabeza contra la pared debido a dos pequeños terremotos que han sacudido Sofía (3.5 grados en la escala Ritcher), así que me he levantado como un sputnik . Un ligero seísmo de estos no me vendría mal para cuando me tenga que levantar todos los días a las 7 de la mañana, y así mando a paseo la dichosa alarma del móvil.

Hoy comienza nuestro periplo en coche por varios países balcánicos, ¡con no demasiada planificación!. Nuestro primer objetivo será la República de Macedonia, para después adentrarnos en Albania, Montenegro… Y ahí veremos qué ruta tomar. De momento hemos reservado las dos primeras noches en Macedonia.


On the road to Macedonia

 Cerveza Skopsko
Pero antes de nada, hay que poner en orden algunos asuntos. He dejado preparado un completo dispositivo de llegada para Monroy y Pacas (aterrizan en Sofía en una semana, y no estaremos aquí para recibirlos). Creo que inconscientemente me he basado un poco en la peli del Caso Bourne, que volví a ver hace poco. Esa escena en la que el protagonista, totalmente desahuciado y sin ninguna posesión, llega a un banco suizo donde le reconocen por medio de su huella digital. Entonces le dan una caja que contiene un “pack” bastante completito: llaves de una casa, mucho dinero en diversas divisas, tarjetas, pasaportes varios, armas… Pues yo a estos dos elementos les he dejado casi todo eso (armas no, supongo que ya traerán ellos), además de tarjeta de transporte, mapas de la ciudad, diccionarios… Bueno, todo lo que he considerado que les pueda hacer falta en sus primeros días aquí. Ya veremos que tal sale el plan, porque tiene su miga (tienen que pasar varios check-points). Monroy ya me ha avisado de que se va a sentir como Paco Martínez Soria en la ciudad, así que más vale que le esté esperando una comitiva de bienvenida adecuada (preferiblemente femenina, según sus palabras).

También nos pasamos por una oficina de Allianz (son los únicos que nos pueden ayudar en esto) para sacarnos un seguro de asistencia en viaje en el extranjero durante 15 días. Supone unos 20 €, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta las altísimas probabilidades que tenemos de quedarnos tirados en la carretera (como ya nos pasó aquí). También obtenemos la carta verde, que nos pedirán en cada frontera. Son otros 15 €, y tiene una validez de un año.

Haciendo cola en la frontera
 Una vez todo listo, rumbo al suroeste, dejando atrás la ciudad de Pernik. Después Kjustendil, una curiosa ciudad con muchas chabolas, al pie de grandes montes. Los paisajes por todo este tramo son bonitos, muy rurales y tranquilos. A la frontera con Macedonia se accede adentrándose en las montañas, tras un largo puerto en el que se hace necesario enchufar el electro-ventilador del Golf. Una vez en la aduana, el trámite se alarga unos 40 minutos.

Según cruzamos, las carreteras mejoran ligeramente. El bacheado búlgaro deja paso a un pavimento algo mejor conservado. No vemos gran cosa en nuestra entrada al país, pues ya está anocheciendo. Una hora y media hora después de la frontera, llegamos a Skopje, capital de Macedonia. Buscamos el Art Hostel, un coqueto rincón donde dormiremos por poco dinero. Nos sorprende de la ciudad su ambiente y estilo europeo. Las calles y avenidas son bastante modernas y están muy bien cuidadas, dista bastante de lo que se puede observar por Sofía. Es curioso que ésta última sea una capital de la UE, y Skopje aún no lo haya conseguido... Mañana por la mañana nos levantaremos pronto para conocer un poco el casco antiguo, que según parece tiene algunos lugares de interés, como la casa donde nació Santa Teresa de Calcuta, una fortaleza, el antiguo bazar, varias mezquitas… Intentaré relacionarlo un poco con la larga historia de este lugar.